Nos escriben-Bladimir Sobarzo

Admito que pensé que mi carta no sería publicada, pero con grata sorpresa encontré tu respuesta a ella y además destacada en la barra derecha. Te agradezco tu deferencia. Leí con mucha atención tu respuesta y debo confesar que me dejó una sensación de sentimientos encontrados. Por un lado, la satisfacción de de tener la certeza de que estoy conversando con alguien que en el fondo de su corazón y mente es capaz de detenerse, poner atención y responder en los mismos términos amables que, creo humildemente usé, para referirme a los tremas en cuestión. Eso me da pie para entender que estoy hablando con un ser humano que siente, vive y sufre más o menos las mismas alegrías y tristezas que uno también tiene. Pero, por otro lado de perplejidad absoluta al leer tus argumentos. Sinceramente, creo que el desarrollo de nuestros países, de nuestra amada América del Sur, pasa necesariamente por la integración. Y no lo digo yo, que como te comenté soy un simple ciudadano de a pie. Es cosa de ver el ejemplo de Europa. Guerreando entre ellos, atrasaron décadas su desarrollo actual. Claro, era tal vez lo que necesitaban para darse cuenta de lo que estaban echando por la borda. Actuaron a tiempo. Hoy son el tercer bloque económico del planeta y ojo, le siguen de cerca ya, China e India.

 

¿Y nosotros que? Bueno ahí estamos. Entrampados en nuestras propias disputas internas todavía, de qué sistema económico es mejor, si el neoliberalismo total (como existe en Chile) o el socialismo radical (como el que existe en Cuba y ahora en Venezuela). Y así vamos dando tumbos, por la irresponsabilidad de nuestras autoridades que velan siempre primero por sus propios intereses y después, si es que, por los del pueblo. Y también, por nuestra propia irresponsabilidad al no mostrar cultura cívica, interés en ser personas informadas a quienes no van a venir a engañarnos. Es decir, estamos así por nuestra propia ignorancia. Y esto pasa por el tipo de autoridades que elegimos hasta el tipo de televisión y medios que preferimos, donde normalmente permitimos que nos laven el cerebro con imbecilidades como los famosos "talk show" sensacionalistas, por dar un ejemplo.
Los chinos han sido prácticos y no se han puesto ni rojos al abrir las puertas al capitalismo (y a las empresas del imperio enemigo acérrimo como es EEUU) y darse cuenta que la única manera de crecer y desarrollarse rápido es buscando alianzas, convenios, tratados, etc., incluso hasta con el país más opuesto ideológicamente. Increíble que nadie repare en eso acá en nuestros países. Lo mismo está pasando con India. Esos son gigantes que ya no los para nadie. Y volvemos a nuestros países. Pensar que Perú no necesita de Chile y viceversa es un error garrafal. Nos necesitamos mutuamente. Así como Chile necesita de Argentina y de Bolivia y lo mismo al revés. Debemos ser prácticos.
Pretender que Chile devuelva territorios al Perú, es un tema delicado y yo diría hoy en día impracticable. Esos territorios llevan siendo chilenos más de 100 años. No desconozco que sí fueron peruanos y que fueron arrebatados en una guerra, pero estamos claros que no es factible hoy en día devolver casi un tercio del país. Ni con la mejor de las voluntades se llegaría a un consenso en nuestro país. Dado eso, debemos mirar hacia el futuro juntos y ser como dije antes, prácticos. Arreglemos nuestras diferencias pendientes y desconfianzas con generosidad y disponibilidad, de lo contrario, no lograremos nada de espaldas.
Sacar las empresas chilenas del Perú y las embajadas sería una locura. ¿Cuantos empleos menos habría? Sería un impacto no menor tanto en la economía como en el resto de los inversionistas extranjeros que verían a Perú como un país inestable y que cambia las reglas del juego a su antojo. El riego país se elevaría a las nubes. De nuevo, seamos prácticos y pensemos con la cabeza y no con el corazón. Es cosa de ver el caso de Venezuela y Bolivia. Los inversionistas están saliendo despavoridos de esos países.
El tema de que el Perú seguiría siendo pobre y que no perdería nada si las empresas chilenas salieran, es por decir lo menos, de una gran indolencia hacia los más pobres. De nuevo, seamos prácticos, racionales, fríos y sensatos como los chinos. El desarrollo no puede esperar más, los pobres no pueden esperar más, de lo contrario vamos a seguir así por muchas generaciones y el resto del planeta habrá conseguido antes lo que nosotros podemos conseguir ahora, en unos 20 años más. Siempre cuando mis hijos me preguntan por la guerra de Chile contra Perú y Bolivia, les aclaro que si bien es cierto Chile la ganó (son muy chicos todavía para explicarles las razones y detalles, pero a su tiempo lo haré y espero ser lo más objetivo posible.
Sus artículos, más otros que he encontrado por ahí creo que configuran una verdad más certera junto con nuestra versión "oficial", les digo: "pero ojo, la guerra es lo peor de lo peor entre los seres humanos, saca las bajezas más grandes por ambas partes y genera heridas que cuesta mucho sanar en el tiempo. Nunca, pero nunca más debe ocurrir algo así entre nuestros países". Por favor, evitemos siquiera pensar en algo así. En nuestros tiempos raya en la locura pensar en algo así. Nos desangraríamos por nada. Todos perderíamos y nadie ganaría. Retrasaría aún más nuestro anhelado desarrollo. Hay un artículo de ustedes que elucubra sobre este tema. Lo leí y se me puso literalmente la piel de gallina. No más por favor con eso. Seamos creativos, proactivos y prácticos en buscar soluciones. Un abrazo.

Esteban Bladimir Sobarzo Cáceres

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Estimado Esteban:

Nosotros contestamos, incluso algunas cartas groseras u ofensivas, que sabemos tomarlas con humor. Los pensamientos que expones reflejan buenos deseos y buenas intenciones, pero te resulta difícil comprender que muchas cosas buenas o positivas no se hacen, o no pueden hacerse. Por otro lado, entendemos que a cualquier ciudadano chileno le resulta muy difícil de digerir la idea de que en algún momento parte del territorio de Chile podría revertir a sus dueños; poniéndonos en el pellejo de los chilenos se ve que es algo indeseable la posibilidad de perder los territorios conquistados o el hecho de que el Perú y Bolivia no olviden el despojo que sufrieron.
En tu afán de poner un ejemplo donde triunfó la integración sobre los regionalismos, nacionalismos o localismos, mencionas a los países de Europa, que soportaron largas y dolorosas guerras pero que ahora viven en paz y prosperan a la sombra de la Unión Europea. Ese ejemplo que señalas, Europa, es el menos adecuado, puesto que en ese continente hay paz sólo después de que Alemania devolvió los territorios de los cuales se había apoderado. Además, Alemania no realiza apología a criminales de guerra, como hace Chile. Sabemos que eso no ocurre en América del Sur, aquí no se devuelven todavía los territorios peruanos y bolivianos. Por tanto, como no se da la devolución de territorios que sí ocurrió en Europa, es lógico que los intentos de integración sean infructuosos y hasta contraproducentes; nadie olvida lo que le han quitado. Es mejor no intentar nada de integraciones, para evitar malos recuerdos. Esa tendencia es muy marcada acá; recuerda que hace muy poco el presidente Alan García pidió negociar con la Unión Europea un TLC aparte de la Comunidad Andina de Naciones; no le aceptaron, pero allí está la intención. Durante el gobierno del presidente Alejandro Toledo también se desechó una asociación con países entre los que estaba el Brasil. Así, es previsible que nadie quiera aquí refrendar el TLC con Chile que en forma oculta suscribió el actual gobierno; es totalmente seguro que dicho TLC será rechazado en el Congreso y por movilizaciones populares.
Los chilenos no deberían invertir en el Perú o venir a vivir, porque la buena educación obliga a apartarse de un lugar donde se ha hecho daño y su presencia es motivo de inquietud.
Consecuentemente, ya que no hay ni debe haber integración entre determinados países, lo que sí debe haber entre nuestros países es paz, y la guerra es algo terrible que nadie desea pero que en determinadas circunstancias, desgraciadamente, podría hacerse inevitable, con la perspectiva de no parar el conflicto hasta que termine favorablemente para el Perú, dure lo que dure la guerra, sabiendo que tenemos mayor número de personas para reponer las bajas.
Como no somos políticos ni personajes que tengamos vínculos con alguna institución podemos expresarnos libremente. Por eso podemos reflexionar y preguntar, por ejemplo: ¿por qué ni el Perú ni Chile piden una fuerza de paz de la OEA o de la ONU para instalarla en la frontera del tratado de 1929 y crear una zona desmilitarizada?, ¿por qué a nadie se le ha ocurrido esa idea?, ¿o esperan que haya una guerra para recién poner una fuerza de mantenimiento de la paz? Siempre pensando en por qué nadie sugiere esta idea tan práctica y sana, surge la sospecha de que hay gente que desea la guerra y no la paz.
Una fuerza de paz de países neutrales generaría distensión, ambos países disminuirían notablemente sus gastos militares y —lo más importante— se podría cerrar o sellar la frontera con muros o alambrada de púas para cortar todo intercambio, y también cerrar el espacio aéreo de ambos países; entonces peruanos y chilenos vivirían trabajando tranquilos, sin que les sobrevuele el fantasma de la guerra. Sería algo parecido al muro que Israel levanta para separarse de los palestinos, lo cual es una excelente medida que permite vivir en paz a ambos pueblos (el único defecto es que en algunos lugares el muro se mete en territorio palestino, pero eso es algo que se puede corregir).
Como no lees periódicos peruanos ni sabes cómo son ciertos periodistas, crees lo que dicen los diarios corruptos y piensas que cuando las empresas chilenas sean expulsadas del Perú habría una corrida de capitales y graves transtornos. No es así; una cosa es decir a empresarios que se vayan y largarlos bien lejos y otra cosa es expropiarles sus empresas (lo cual nadie piensa hacer); el empresario que se va vende su compañía a quien quiera comprarla y punto; luego vienen otros empresarios, eso siempre ha sucedido en nacionalizaciones o expulsiones. En cuanto a los trabajadores peruanos, hay que decir que esa situación de empresas que se van les afectaría sólo mínimamente (“llueve sobre mojado”), pues los peruanos estamos acostumbrados al empleo precario, a trabajar tres meses y buscar trabajo los seis meses siguientes, situación que viene por lo menos desde el gobierno de Fujimori. Tan cierto es esto que cientos de miles de peruanos huyen del desempleo o de los bajos salarios y se van a todos los lugares posibles (Chile, Argentina, España, Estados Unidos, Canadá, Venezuela, Iraq, etc.).
Para que conozcas el punto de vista de peruanos independientes, te recomendamos leer las páginas de internet de los diarios La Primera y La Razón (www.diariolaprimeraperu.com y www.larazon.com.pe). Para terminar, vemos con alegría que nuestra modesta campaña ha contribuido a que finalmente el Congreso de la República se ocupe del caso del gas, para asegurar que sólo se exporte a México. Si se pregunta al ciudadano peruano promedio, la opinión mayoritaria es que no se debe exportar a nadie y que más bien hay que destinar el gas para el consumo interno y para desarrollar industria petroquímica; se sabe que, como están las cosas, nuestro gas no va a durar más de 20 años, y si se vende a Chile en ocho años nos quedamos sin nada… No somos como Arabia Saudita, Irán, Rusia o Venezuela, que tienen enormes yacimientos de gas y petróleo.