Las “externalidades” negativas


Por Humberto Campodónico


En el Perú hay varios fenómenos que no están en las Cuentas Nacionales pero que tienen fuerte influencia en la marcha económica. Se trata del narcotráfico, la corrupción y el contrabando. En la literatura económica se les llama “externalidades” —que pueden ser positivas o negativas—. 


El impacto del narcotráfico se hace fuertemente visible en los 80, sobre todo debido al cultivo de la hoja de coca y su transformación en pasta básica de cocaína. Se estima una producción total de coca de 53,400 has, de las cuales solo 6,600 son legales.

El narcotráfico tiene una importancia social en varios valles de la selva alta del país e involucra  a centenas de miles de personas. La producción potencial de cocaína es de 300 toneladas anuales y moviliza alrededor de US$ 1,100 millones anuales en el Perú. La cifra aumenta si se considera el valor de llegada al país de destino, que se estima en US$ 18,000 millones anuales.

Hace pocos días Alan García dijo que el lavado de activos en el Perú suma US$ 40,000 millones en los últimos 20 años, cifra nada despreciable.

En los 90 hubo una corrupción generalizada en cuyo vértice estaba Vladimiro Montesinos. Según Julio Gamero, “el costo estimado de la corrupción sistémica en el régimen de Fujimori ascendería a US$ 872.6 millones” (1). Dicho monto equivale a un 6.5% de inversión adicional sobre el nivel promedio de mediados de los noventa.

Agrega Gamero: “En términos del impacto sobre el empleo se estaría ante 163,706 puestos de trabajo que dejaron de crearse por desviarse estos recursos de su uso productivo hacia la corrupción. En términos de pobreza, el costo equivale a 155,400 personas que habrían logrado dejar su condición de pobres”. Ni más ni menos.

No cabe duda de que el contrabando tiene un carácter negativo en la pérdida del mercado nacional para los industriales nacionales, lo que tiene importantes efectos en el nivel de empleo. Además, provoca una menor recaudación tributaria.

Para Aduanas, el contrabando asciende a US$ 519 millones anuales y la subvaluación a US$ 240 millones. Para la Sociedad de Industrias, las cifras son mayores: US$ 1,500 millones y la subvaluación un monto similar, para un monto total de US$ 3,000 millones. El contrabando se concentra en textiles y prendas de vestir, plásticos y zapatos.

Según el Banco Mundial, el costo económico de la degradación ambiental, reducción de los recursos naturales, desastres naturales y servicios ambientales inadecuados ascendió a S/. 8,200 millones anuales, el 3.9% del PBI del 2003. Enorme, ¿no?

El estudio demuestra que los problemas asociados con la degradación ambiental de mayor costo son, en orden decreciente: el inadecuado abastecimiento de agua; la sanidad e higiene; la contaminación atmosférica urbana; los desastres naturales; la contaminación por plomo; contaminación de aire en locales cerrados y la degradación del suelo agrícola. Estos estimados están basados en suposiciones muy conservadoras que apuntan a reducir las dudas relacionadas con datos restringidos” (2).

Agrega el estudio: “El costo de la degradación ambiental en el Perú es más alto que en otros países con niveles de ingreso similares. En Colombia, país con nivel de ingreso medio-alto, y en otros países de África del Norte y el Medio Oriente con niveles de ingreso bajo-medio, el valor monetario de la elevada morbilidad y mortalidad típicamente se encuentra debajo del 2% del PBI” (ídem).

Por eso, es importante que los análisis económicos incorporen las “externalidades” para apreciar en toda su magnitud el impacto de estos fenómenos que, hoy, no se toman en cuenta y falsean la realidad. Es una tarea pendiente de la más alta importancia.

(1)    Gamero, Julio: Causas y consecuencias de la corrupción: Una perspectiva económica, DESCO, 2002.
(2) Banco Mundial: Análisis ambiental del Perú: retos para un desarrollo sostenible, Washington, D.C., 2007.

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