Manejo fiscal prudente y sostenido se ha convertido en un pilar importante de la economía peruana

Hace un mes y medio la agencia calificadora Standard & Poor’s redujo la calificación crediticia de EE.UU. en un escalón desde la codiciada “AAA” a “AA+”. S&P argumentó que el recorte se produjo por las crecientes preocupaciones ligadas al déficit fiscal y a la alarmante carga de su deuda. En tanto, ya a finales de agosto, la misma agencia decidió subir la calificación de la deuda soberana del Perú a “BBB” desde “BBB-“, aduciendo que nuestro país continuaría con las políticas fiscales y monetarias durante el nuevo Gobierno, y por la expectativa que de que la deuda neta del Gobierno General (con relación al PBI) siga descendiendo gradualmente durante los próximos años.

Sobre el país norteamericano, S&P indicó que el plan de consolidación fiscal aprobado por el Congreso y el Gobierno el 2 de agosto pasado (en donde se señala como objetivo reducir el déficit fiscal en US$ 2.1 billones en los próximos años, aunque se permite el aumento al límite de endeudamiento) “es insuficiente para estabilizar las dinámicas de deuda a mediano plazo”.

La viabilidad de una economía se fundamenta –entre otras cosas- en un manejo responsable de las arcas públicas, algo que EE.UU. ha obviado en los últimos años (principalmente durante la administración Bush, periodo en el cual –por ejemplo- el gasto militar se incrementó en más del 50% superando los US$ 600,000 millones) y que podría lamentarse si es que no corrige con anticipación. La decisión del actual presidente Barack Obama de proponer el recorte de las exoneraciones tributarias a empresas privadas que acumulan enormes ganancias, así como la posibilidad de que multimillonarios tengan mayores cargas impositivas, serían un alivió importante a la abultada deuda estadounidense.

De otro lado, el reciente cambio de gobierno en el Perú no ha traído transformaciones importantes en materia de manejo económico, y -más aun- es debido a “la continuidad de la política fiscal y monetaria anunciada por el presidente Ollanta Humala” que el crecimiento económico mantendrá su solidez, según S&P. Dicha agencia ha señalado que si bien el Gobierno tiene como meta aumentar el gasto social y en infraestructura, este incremento se dará de manera gradual y “dentro de los limites de un enfoque fiscal prudente, atando los gastos al incremento de los ingresos, provenientes en parte del sector minero”. En ese sentido, S&P proyecta que la deuda neta del gobierno general en términos del PBI continuará descendiendo progresivamente durante los siguientes tres años.

Si bien ambas determinaciones generaron un sinnúmero de opiniones divididas entre analistas, no queda dudas que el manejo fiscal prudente y sostenido se ha convertido en un pilar importante –pero no el único- dentro de los elementos a considerar en la toma de decisiones de las agencias calificadoras. Ello ha ocupado mayor relevancia en la actualidad, debido a los serios desbalances presupuestales que sufren varios países de la Zona Euro, Japón y el propio EE.UU. El Perú se encuentra en el camino correcto, lejos de pasar los padecimientos que –por ahora- sufren Grecia, Portugal, Irlanda (Italia, España y hasta la propia Francia se encuentra en peligro de verse contagiadas por la crisis de deuda), por lo que es de vital importancia mantener la disciplina fiscal. Sólo así se asegura el crecimiento económico necesario para reducir las brechas de desigualdad, así como los ingresos necesarios para poner en marcha los programas sociales anunciados por el Gobierno.