Ante el terrorismo financiero

Por José Carlos García Fajardo (*)

Ubuntu es una antigua palabra africana para designar humanidad, compartir, cuidar y estar en armonía con toda la creación. El Foro Mundial de Redes de la Sociedad Civil ha publicado un Manifiesto al que nos sumamos de todo corazón. Se trata de expresar los sentimientos de millones de seres humanos y de miles de organizaciones de la sociedad civil ante las propuestas de reuniones internacionales sobre la crisis financiera. Crisis cuyos responsables principales han sido las entidades bancarias, los responsables de fondos de inversión y de los hedge funds, así como las autoridades responsables de vigilar y de controlar las actividades financieras, como los Bancos centrales y la Reserva Federal.


La enorme paradoja que escandaliza a la sociedad civil es que los directivos de esas entidades han cobrado cantidades millonarias durante su catastrófica actividad y muchos han recibido cuantiosas sumas en forma de stock options y de “indemnizaciones” de despido ante el desplome de las finanzas y su imparable repercusión en la economía y en los mercados.

Causa rubor e indignación que los bancos no se fíen unos de otros y no se presten dinero entre ellos. No son dignos de crédito. Son “increíbles”. Hasta los ladrones tienen sus reglas para repartir el botín. Se hunde el crédito, las financiaciones, las industrias y el comercio. Están despidiendo a miles de obreros con el pretexto de Regulación de las plantillas. Lo más sangrante y decepcionante es que los responsables de este terrorismo financiero aguardan a que los llamen para volver a comenzar de nuevo.

Después se preguntan por qué hay comandos suicidas o “piratas” que se alzan contra las flotas pesqueras no somalíes ni africanas que esquilman los caladeros frente a Somalia. Como hicieron con los del Atlántico, Gran Sol, Golfo de Vizcaya, Mediterráneo, Marruecos, Mauritania, Namibia, Chile y Perú. Ahora engañan a la opinión pública con el envío de buques y de aviones de guerra para “proteger” a nuestras flotas pesqueras en el exterminio de millones de bonitos y de atunes, entre otras especies. Estamos confundiendo a las gentes. Las estamos explotando y arrebatándoles la esperanza y, si ya nada tienen que perder, me pregunto por qué no se han alzado contra el orden establecido y dominante. Por todos los medios a su alcance, pues la lucha es desproporcionada. Resuena el grito de Orwell: “Si nadie nos tiene que mandar, ¿a qué esperamos?

En el Manifiesto expresan preocupación por las graves repercusiones que para la Humanidad va a suponer la explosión del capitalismo neoliberal, una explosión no terminada aún, de un modelo económico que tantas veces habíamos denunciado como injusto y dañino para la sociedad.

Perplejidad porque los protagonistas de que este modelo se haya impuesto durante 25 años, y que el G7 y las Instituciones de Bretton Woods (el FMI y el BM), aparezcan como los salvadores del desastre cuando deberían aparecer como culpables, y asumir las responsabilidades que les correspondan.

Indignación ante la convocatoria de la Cumbre del 14 de noviembre por el Gobierno de Estados Unidos, cuna de las Organizaciones políticamente responsables de lo que sucede. Y porque a la reunión se invite de forma arbitraria y discriminatoria. Como si los países más pobres, que más han sufrido este modelo y más vayan a sufrir las consecuencias del actual descalabro, no tengan nada que decir sobre qué hacer ahora y en el futuro.

Porque no sólo se desaproveche, sino que se “ensombrezca” la Conferencia de Doha sobre la Revisión de la Implementación del Consenso de Monterrey sobre la Financiación para el Desarrollo, prevista del 29 de noviembre al 2 de diciembre. Este Consenso tiene un apartado de temas estructurales que, revisado y ampliado, podría contribuir a abrir las puertas hacia un nuevo modelo económico y financiero mundial.

Expresan la convicción de que ha llegado el momento de que la Reforma en profundidad del actual Sistema de Organizaciones Internacionales, siente las bases de una gobernanza democrática mundial que impida que el mundo vuelva a vivir una situación como la actual.

Urge que, en el seno de Naciones Unidas, con la participación de los actores relevantes en la actual coyuntura mundial y también con la participación de la sociedad civil y de los movimientos sociales, se convoque una Conferencia Mundial sobre un Nuevo Sistema Monetario y Financiero Internacional y sus Nuevas Instituciones Democráticas de Gobierno.

Si lo que buscan es imitar al Príncipe de Lampedusa, remover algo para que todo siga igual, la revolución y el caos están servidos.

(*) Profesor Emérito de la UCM. Director del CCS
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