Cuidado con la posición de cambio

Por Humberto Campodónico

En el segundo trimestre de este año comenzó a desinflarse lo que el jefe del Banco Central de EE. UU llamó el “exceso de liquidez global”, debido a la crisis hipotecaria de los bonos “subprime” (bonos sin respaldo) en EEUU. Al mismo tiempo, se desinfló la burbuja especulativa de los precios de los productos básicos (alimentos, petróleo y minerales) lo que afectó las exportaciones de muchos “países emergentes”.


Estos fenómenos, y la recesión en marcha, llevaron a una masiva salida de capitales extranjeros estacionados en los “países emergentes”. La escasez de dólares resultante provocó una serie de procesos devaluatorios, que trataron de ser manejados o detenidos por los Bancos Centrales haciendo uso de las masivas reservas internacionales (producto del exceso de liquidez global) acumuladas en los últimos años.

En América Latina se observó el mismo fenómeno. La salida de capitales hacia los países industrializados disparó el “riesgo país” de 1.85% (185 puntos básicos) en enero del 2007 a más de 7% en noviembre del 2008. Como se sabe, el riesgo país es la diferencia entre la tasa de interés que pagan los bonos del Tesoro de EE. UU. con la tasa de interés a pagar por la deuda de los países emergentes.

Aquí la tendencia fue la misma, pues el riesgo país subió de 1.2% en enero del 2007 a 6.4% en setiembre del 2008, bajando a 4.8% en noviembre. Así, a la hora del “salto a la calidad” (a los países industrializados) los inversionistas no distinguen entre países y se comportan como manada. Recordemos que se dijo que obtener el “ansiado grado de inversión” en mayo (www.cristaldemira.com, 4/4/08) permitiría obtener financiamiento externo barato. Lo que ya no es el caso.

Dice CAVALI que, de mayo a octubre del 2008, las tenencias de acciones de los inversionistas extranjeros en la BVL bajaron de US$ 23,000 millones (el 45% del total) a US$ 10,800 millones (el 35% del total). La disminución del valor se debe en parte a las pérdidas y en parte al “salto hacia la calidad”. También disminuyeron los certificados de depósitos del BCR en moneda nacional, de S/. 23,344 a S/. 15,500 millones de marzo a octubre de este año: nada menos que S/. 7,800 millones. Lo mismo sucedió con la tenencia de bonos por extranjeros (aunque en menor medida).

La compra de dólares generó fuertes presiones devaluatorias, que revirtieron la tendencia de años anteriores. En efecto, desde el 2004, la revaluación del sol fue la constante, motivando que el BCR interviniera para “atenuar la volatilidad del tipo de cambio” que llegó a su punto más bajo en abril de este año: S/. 2.74 por dólar. Mientras, los dólares que posee el BCR —su Posición de Cambio—.  llegó a su punto más alto ese mismo mes: US$ 27,900 millones (ver gráfico).

Desde esa fecha el nuevo sol se ha venido devaluando (está ahora en S/. 3.1/dólar) y ha habido masivas ventas de dólares del BCR para tratar de revertirla. Así, su Posición de Cambio ha bajado a US$ 21,014 millones, lo que significa una disminución de US$ 6,900 millones desde el pico de abril, es decir, 25%.

Es evidente que la crisis internacional ya nos está impactando. Una de las preguntas claves es: ¿qué tan sostenible es seguir vendiendo dólares para mantener el tipo de cambio? La respuesta podría ser: no habría mayor problema si la crisis internacional fuera corta y terminara, digamos, a mediados del próximo año.

Pero ese no parece ser el caso. Por ello, el “pan guardado para mayo” no debe gastarse en un “dos por tres”. Mejor sería fortalecer la posición interna, por ejemplo, propiciando una mayor devaluación (somos el país que menos ha devaluado su moneda en la región) y subiendo los aranceles (rebajados unilateralmente por Carranza), lo que disminuiría la compra de dólares para importaciones. Las balas de la posición de cambio del BCR, tan trabajosamente obtenidas (paradoja: la mayor parte bajo este gobierno que, al principio, dijo que el mercado fijaría el tipo de cambio), deben estar bien cuidadas.
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