Gas: Chile cobra prepago

tubo gasoductoAnticipa procesos de agresión militar al Perú

De la guerra de rapiña que desató Chile contra el Perú en 1879, uno de los hechos que no se toma en cuenta o se olvida es que además de asesinar peruanos, cometer robos, despojarnos de territorio y realizar terrorismo, los chilenos cobraron al Perú los costos de la guerra, para lo cual robaron todo lo que pudieron llevar y administraron varios años la exportación de guano y de salitre que pertenecía al Perú.

 

Negocio redondo: invaden un país y hacen que el invadido pague los gastos de guerra.

Ahora

Como sabemos, el exagerado armamentismo chileno no tiene por objetivo solamente mantener la usurpación de lo robado (Antofagasta de Bolivia y Tarapacá y Arica del Perú); la finalidad es atacar militarmente al Perú, asesinar miles de peruanos, destruir infraestructura y robarnos más territorio. En todo esto hay un detalle siniestro e interesante: así como al final de la guerra Chile hizo pagar al Perú los gastos que había tenido para invadirnos, ahora el enemigo chileno desea beneficiarse económicamente por adelantado (prepago).

La fuente principal de la riqueza chilena es el cobre que desde hace tiempo explota Chile en los yacimientos de Chuquicamata, entre otros, que pertenecen a Bolivia y que Chile usurpa. De las ganancias del cobre, un porcentaje va para adquirir el armamento destinado a agredir al Perú. Para los chilenos es muy importante que el negocio del cobre no se paralice, porque el armamentismo destinado a derrotar nuevamente al Perú no puede detenerse.

Así como los empresarios peruanos pedían señales amistosas a Ollanta Humala, de igual modo en Chile esperaban señales muy claras de que no iba a variar la sumisión del Perú a los chilenos. Consecuente con ello, el entonces presidente electo Ollanta Humala hizo una denigrante y vergonzosa visita1 a Chile, en la que entre otras cosas (por ejemplo dar garantías a Chile para que siga teniendo predomino económico en el Perú) ofreció vender gas a Chile, demostrando que prefería dejar sin gas2 en corto tiempo al sur del Perú (Puno, Arequipa, Tacna y Moquegua) para satisfacer los requerimientos de la fuerza armada chilena, que pidió a Sebastián Piñera que exigiera al comandante peruano Ollanta Humala las seguridades de que la industria del cobre sería fortalecida con el gas peruano, de manera que la amenaza de invasión al Perú y su realización resulten viables.

Rateros chilenos maniobran

La conducta sumisa del visitante Ollanta Humala fue el buen augurio que necesitaban en Santiago. A partir de allí, han empezado una campaña parcialmente secreta y por momentos pública, que tiene por finalidad obtener de manera oficial el gas peruano —sustrayéndolo de la macrorregión sur del Perú— para que se fortalezca la industria del cobre del norte de Chile, que garantiza la compra de armamento chileno destinado a asesinar peruanos y a robar más territorio del Perú.

La torpe y grosera campaña de los chilenos (que es torpe y grosera pero suficiente para trabajar con sus sirvientes peruanos) pinta un brillante futuro conjunto de Chile y Perú, en el cual los peruanos tendrán el privilegio de ser una feliz y próspera colonia de los terroristas chilenos. Para que no quede duda de que el asunto ya no es tan secreto y para preparar a la opinión pública peruana, la agencia peruana de noticias Andina publicó el 14 del presente mes de setiembre —mes de la patria en Chile— la nota “Perú y Chile concentrarían el 50% de las reservas mundiales de cobre para 2020”, en la cual se da la idea de que la explotación del cobre es un objetivo común del país ratero (Chile) y del Perú y que, consecuentemente, debe plantearse como una tarea común del país vencedor de la guerra (Chile) con el país derrotado (Perú). Con entusiasmo desbordante por la sumisión y servilismo de los gobernantes peruanos, el subsecretario chileno de Minería, Pablo Wagner, declaró en palabras que registra la noticia de Andina:

“Las posibilidades de generar el cluster del cobre entre Chile y Perú son enormes, hoy día tenemos en torno del 40 por ciento de las reservas mundiales y si el programa de proyectos se llega a ejecutar, como creemos, el 50 por ciento del cobre del mundo estará en ambos países hacia 2020”.

Notemos la palabra inglesa cluster (‘grupo’, ‘racimo’), que indica elementos de un conjunto, en este caso el conjunto formado por el ratero Chile y la víctima Perú. Para reforzar la noción de destino conjunto de víctima y victimario, el chileno emplea el verbo tenemos (“tenemos en torno del 40 por ciento de las reservas mundiales”). Esto es, Chile ratero y el Perú poseen cobre y deben actuar conjuntamente (como si el Perú necesitase algo de Chile). Hasta acá Wagner no suelta prenda, pero luego dice:

“Perú tiene una complementariedad energética importante y grandes recursos en esa área; el abastecimiento energético también es una posibilidad de asociación”. Ajá, los rateros chilenos prevén varias posibilidades de asociación con el Perú gobernado por sumisos y sirvientes de Chile, y una de esas posibilidades (la principal y motivo de toda la argumentación) es la energía, el gas.

Entonces como el Perú sí tiene gas debe asociarse (Wagner evita emplear la palabra “someterse”) para que haya “complementariedad”… entre el que sí tiene (Perú) con el que no tiene (Chile). La complementariedad se da cuando ambas partes tienen algo común, y en un momento una puede dar algo a la otra; pero en este caso es unilateral: solo el Perú tiene gas y el gobierno peruano sirviente de Chile intenta darlo a la otra parte, que no tiene gas (¿con qué recurso energético va a retribuir al Perú?). Remató Pablo Wagner con lo siguiente:

“Nos llegó la hora de aprovechar las oportunidades del desarrollo, porque a través de la minería tenemos la palanca del progreso y la posibilidad de derrotar la pobreza en Chile y Perú”. O sea que llegó al Perú la oportunidad de trabajar en beneficio de los rateros chilenos.

Reflexión

Chile es libre de seguir extrayendo el cobre boliviano y hacer lo que quiera en los límites de los territorios que usurpa; que le haga provecho y que vea qué uso le da. Pero que resuelva solo sus problemas sin involucrar al Perú. Nosotros no necesitamos nada del país que se prepara para hacernos la guerra: tenemos recursos energéticos, tenemos puertos más al norte que Chile, tenemos tecnología propia y de las empresas que aquí trabajan en la minería. Por donde se mire, nada necesitamos de Chile; es Chile quien busca pegarse como una sanguijuela al Perú, precisamente para que nuestro aporte en esa “asociación” de que habla Pablo Wagner contribuya al fortalecimiento de la maquinaria militar chilena que se prepara para asesinar peruanos y arrebatarnos más territorio. Si eso (los asesinatos, la destrucción y el robo territorial) va a ocurrir, que sea sin que nosotros mismos facilitemos los medios al enemigo.

El pueblo peruano ha elegido un militar para que proteja al Perú, para que defienda su territorio y recursos naturales, no para que asuma conducta de sirviente y felipillo y aumente el peligro que se cierne sobre nuestra patria.

Mención especial merece el señor Carlos Herrera Descalzi, ministro de Energía y Minas, quien esta semana que termina ha tenido reuniones con el ministro chileno de Energía y Minas, Rodrigo Álvarez. Esto es muy peligroso, porque durante el periodo de transmisión en que coordinó el gobierno saliente con el gobierno elegido, Herrera manifestó con alegría que el gas peruano se podía exportar. Por esa inclinación vendepatria Ollanta Humala lo ha confirmado como ministro.

Sabiendo de qué pie cojea Herrera —quien para continuar el faenón de la exportación del gas3 sigue insistiendo en que si se satisface la demanda interna se puede exportar—, es posible afirmar que está clara la intención de los sirvientes de Chile de colaborar con el país enemigo, y de proporcionarle lo necesario para que se siga fortaleciendo militarmente con lo que obtiene del Perú. Esta vez los asesinos chilenos quieren cobrar prepago, no esperarán cobrar cuando termine la guerra, ya desde ahora se están asegurando el pago que le facilitan sus lacayos peruanos.

Los partidos políticos, los frentes regionales e instituciones sociales deben pronunciarse y movilizarse para detener esta traición a la patria.

1 Leer Chilenos corrigen feo a Ollanta Humala, pese a mostrarse adulón y ofrecer nuestro gas.

 2 Ni hablar ya de industria petroquímica en el sur peruano, que es totalmente imposible con la exportación del gas. ¡Adiós puestos de trabajo para el sur del Perú!, ¡adiós independencia energética!, ¡adiós impuestos por una actividad productiva, no extractiva!

3 Leer Faenón del gas deja miserias al Estado