Bartolomé Herrera y la abolición de la esclavitud


Reivindicando su Nombre I

Escribe: Juan Carlos Herrera Tello (*)


El 17 de junio último se presentó en el Colegio de Abogados de Lima una excelente compilación realizada por el Dr. Fernán Altuve–Febres Lores, titulada “Bartolomé Herrera y su Tiempo”, destacando temas constitucionales, educativos, pastorales y obviamente políticos.

 

El tema que me despejó muchas interrogantes es el escrito por Domingo García Belaunde sobre una traducción realizada por Herrera de Pinheiro Ferreyra en 1848 del cual poseo un ejemplar de la segunda edición que no lleva fecha. Pero en ninguno de los variados estudios de la compilación realizada por el Dr. Altuve se escribe en torno al legado de Herrera en referencia a la esclavitud y su actuación en la Convención Fluvial de 1851 como Ministro de Relaciones Exteriores. 

 

En el presente trataremos sobre su pensamiento y las pruebas que existen de él, respecto de la entonces institución jurídica de la esclavitud, después que hace algunos años haya sido puesto en entredicho el pensamiento de Herrera en este asunto tan enojoso heredado de la colonia, por la entonces naciente república peruana.
 

 

En el año 2004, fue publicado por el Fondo Editorial del Congreso de la República el texto “El Decreto de Huancayo, La Abolición de la Esclavitud en el Perú, 3 de Diciembre de 1854” cuya autoría pertenece a Jean Pierre Tardieu, doctor en Historia, profesor en Civilización Hispanoamericana de la Universidad Saint – Denis de la Réunion en Francia. 

 

La presentación del texto la hizo el entonces Presidente del Congreso, el Dr. Antero Flores Araoz Esparza estableciendo que el texto de Tardieu “constituye el más documentado estudio acerca del decreto de manumisión general de los esclavos” y finaliza diciendo que “el Fondo Editorial publica como contribución de la Representación Nacional a la celebración del Sesquicentenario de la Abolición de la Esclavitud”.

 

 

Negros tocando marimba y bailando
Códice Trujillo, t. II,E. 142. sepiensa.org.mx

 

El Prólogo de la obra de Tardieu la escribe la Congresista Martha Moyano Delgado, quien califica a la obra como “exhaustiva”, añadiendo que el autor “Repasa minuciosamente el proceso que culmina con la abolición” y “se destaca por su amplio acervo documental “.

 

Después de esta presentación que con buenos augurios nuestros padres de la patria, llenan de cumplidos al Doctor en Historia venido de Francia y que parece tener antipatía por los conservadores y más aun por el clero, interpreta a su manera con innegable sesgo político y desnaturaliza la obra precursora de Bartolomé Herrera, uno de los más influyentes pensadores peruanos, símbolo de la educación y sinónimo de la polémica política de su tiempo.

Jean Pierre Tardieu usa a Manuel Labarthe Gonzales para atacar a Herrera pretendiendo hacerlo pasar por un esclavista consumado y para ello nos lo presenta así: “Sin embargo, no podemos pasar por alto la actuación de un ministro en materia de esclavitud. Se trata de Bartolomé Herrera uno de los representantes del sector autoritario” (pág. 115).

 

No sabíamos que en el Perú hubo un Ministerio de Esclavitud, y menos aun que alguna vez este haya sido administrado por un sacerdote del sector autoritario; lo que si conocemos es que Herrera fue Ministro de Justicia, Instrucción, Culto y Relaciones Exteriores, como se denominaba entonces aquel portafolio, y la de Gobierno, Policía y Obras Públicas, durante el gobierno de José Rufino Echenique.

 

Tardieu no termina con Herrera en su comentario, sino que le añade posturas hipócritas del pensador peruano y lo presenta: “Como Ministro de Echenique denunció en el Congreso la Internación de esclavos. Dicha sea la verdad esta generosidad tenía sus límites en la medida que no se atacaba el parapeto detrás del cual se protegían los esclavistas, a saber, el principio de propiedad como subraya Manuel Labarthe quien cita sus palabras:”

 

Antes de transcribir a Labarthe versión Tardieu, es necesario establecer la incuria y el falso usado por el francés contra Bartolomé Herrera; simplemente por ser conservador, y su parcialización a las tesis liberales respecto a la esclavitud que ocurría en nuestro país. Tardieu posiblemente anticlerical, y excesivamente liberal con odios viscerales contra los conservadores deja de lado la pluma del historiador, para que salga solamente el político parcializado.

 

Tardieu transcribe a Labarthe de un texto que este último cercenó para su trabajo y sin tomar en cuenta lo dicho por el citado, Tardieu saca de contexto lo establecido por el pensamiento de Herrera distorsionándolo así: “Si al constituirnos en nación independiente estamos obligados a respetar el derecho de propiedad, aceptando como un hecho consumado la esclavitud que sufren los africanos ya importados, no debemos permitir que el abuso de esclavizar hombres continúe. El Perú no puede permanecer indiferente por mas tiempo en medio de la reprobación con que el mundo civilizado quiere extirpar el enorme crimen de comprar y vender hombres” (pág. 116).

 

Según el Doctor Tardieu la cita se encuentra en las páginas 20 y 21 del Texto “Castilla y la Abolición de la Esclavitud” de Manuel Labarthe. Este en realidad es la segunda separata de la Revista editada por el Instituto Libertador Ramón Castilla en 1955 muy raro de conseguir, pero se encuentra en el archivo Porras, de la Biblioteca Nacional, al cual su entonces Directora la Lic. Nancy Herrera Cadillo me permitió el acceso a su lectura.

 

La sorpresa es que Manuel Labarthe, muy por el contrario de lo dicho y calificado por Tardieu ubica a Herrera como uno de los anti esclavistas y lo presenta así:

 

“En realidad la campaña anti esclavista la realizaron los liberales. Ellos ganaron los espíritus a favor de la liberación de los esclavos… En la misma forma a pesar de su mentalidad autoritaria y conservadora, Bartolomé Herrera siendo Ministro de Gobierno en 1851 solicitó al Congreso la dación de una ley que declarase delito de piratería el comercio de negros esclavos. Admitía la institución de la esclavitud como un reflejo del derecho de propiedad pero combatía el tráfico marítimo de esclavos africanos. Sin embargo poderosos intereses impidieron que el Congreso dictase la ley correspondiente”. (pág. 20 y 21)  

 

Donde está el Ministro en Esclavitud? Donde está el protector de los esclavistas? que Tardieu moteja a Bartolomé Herrera, usando un texto que dice todo lo contrario. Lo transcrito por Tardieu de la obra de Labarthe es cierto, pero esta se encuentra recortada así como también el orden de las ideas plasmadas por Herrera se encuentra totalmente cambiado en el texto de Tardieu.

 

Queda si, algo no muy claro que Labarthe propone, ya que Herrera condenaba la compra - venta de hombres, pero mantenía la institución de la esclavitud. Pues Labarthe se equivocó a diferencia de Jean Pierre Tardieu, que no solo no investigó sino que además tergiversó a propósito a Labarthe para encumbrar una posición política personal.

 

El Archivo General del Congreso de la República es una enorme caja de sorpresas. Al momento de realizar mis investigaciones sobre la Convención Fluvial de 1851, revisando una serie de papeles de la época en la cual Herrera era Ministro de Echenique, encuentro la carta de éste dirigida al Presidente del Congreso, (la cual guardo una copia digitalizada) en donde deja muy en claro su pensamiento en torno a la esclavitud, la carta dice:

 

Lima, 17 de setiembre de 1851

 

Señor Secretario de la Cámara De Diputados:

 

La Legación inglesa se ha dirigido repetidas veces al gobierno manifestándole los vivos deseos que animan al suyo de que se expida en el Perú una ley que declare delito de piratería el tráfico de esclavos africanos. Se ha fundado para esto en las leyes de la humanidad y la civilización que reprueban ese tráfico, y de la condenación expresa que de él han hecho las grandes naciones como la Gran Bretaña, los Estados Unidos de América, la Rusia, la Confederación Germánica y otros muchos estados que han expedido leyes que reprueban y prohíben el tráfico de esclavos. Las traducciones de esas leyes que han sido remitidas al Ministerio por la Legación van adjuntas a esta carta.

 

            El Gobierno juzga que no es posible que el Perú permanezca por más tiempo indiferente en medio de la reprobación con que el mundo civilizado quiere extirpar ya el enorme crimen de comprar y vender hombres. Si al constituirse el Perú en nación independiente estaba obligado a respetar el derecho de propiedad aceptando como un hecho consumado la esclavitud que sufrían los africanos ya importados, no debía permitir que el abuso de esclavizar a hombres continuare y en efecto quedó condenado en artículo expreso en las constituciones de 823, 828 y 834 como contrario a nuestro sistema político y a los verdaderos intereses del Estado y de la cristiandad: pero habiéndose suprimido el expresado artículo en la constitución actual el gobierno se ve en la necesidad de dirigirse al Congreso a fin de que se sirva tomar en consideración este grave asunto y dar una ley que declare piratería el horrible comercio de negros e imponga en los que en él se ocupen las penas que están señaladas en ese crimen.

 

Dios que U. G.

           

Bartolomé Herrera  

 

 

 

Lo que Labarthe equivoca es que Bartolomé Herrera escribe como un asunto de derecho que tuvo que admitir el Perú por las constituciones de 1823, 1828 y 1834 y que no obstante ello, la esclavitud es contraria al sistema político republicano que tiene el Perú y que el inicio para abolir la esclavitud era en primer término declarar como piratería el comercio de esclavos que aun se daba; Labarthe por ello termina en su cita que hubieron intereses que no permitieron que esta ley anti piratería se dé por factores de poderosos intereses. Del mismo modo Labarthe que probablemente si tuvo a la vista la carta de Herrera lo propone como uno de los precursores de la abolición de la esclavitud,

 

 

 
Y Jean Pierre Tardieu, que con visceral resentimiento endilga a Herrera conductas que no son propias de él, e intenta con falsedades destruir su persona usando a un peruano, tergiversando sus palabras para prevalecer el pensamiento liberal y los propios y concluir que Herrera además de conservador no tenía escrúpulos para convencer a los legisladores, deja mucho que desear el resto de su investigación.

 

 

Guardo mucha simpatía por Francia y el legado que ha dado a la humanidad, así mismo tenemos a muchos de sus nacionales viviendo en nuestro país a los que acogemos agradecidos, y recordando siempre a un francés epónimo como Pradiere Foderé quien abrazó la causa del Perú en sus peores momentos y prestó a esta su patria adoptiva grandes servicios denunciando su desgracia en Europa cuando se nos invadió. Hoy tenemos a Tardieu que no obstante sus pergaminos ha denostado contra uno de los personajes más ilustres de nuestro país y como peruanos merecemos respeto, para lo cual no debemos dejarnos influenciar por personajes que por odios y posiciones políticas desmerecen la verdad histórica y hacen entrar en error a nuestras propias autoridades que sorprendidas avalan con su representación textos como el del Sr. Tardieu, quien nos debe una disculpa y además el compromiso de revisar su inexacto texto.

 

 

(*) Abogado

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