La Convemar en el tema de la delimitación marítima con Chile no tiene importancia

 
Los mismos sectores políticos logreros del pasado vuelven a la carga para empujar al país a firmarla

Por Herbert Mujica Rojas

 
Cada cierto tiempo despiertan con las fauces siempre hambrientas por ocupar puestos y responsabilidades, honores y nombramientos de toda laya y que presumen se harán efectivos luego de empujar la adhesión del Perú a la Convención del Mar. La Nación ha invocado a la Convención del Mar y al derecho común para sustentar el poderío de su demanda a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, es decir, en forma categórica ¡no necesitó firmar el acuerdo internacional para formular la justicia de su posición! ¿A cuento de qué algunos oportunistas pretenden envolver al Perú en una lucha fratricida, estéril, sospechosa, cuando la tarea impostergable del tiempo presente es la disciplina en el frente externo?


Hagamos memoria. Apenas un lustro atrás y luego de una campaña millonaria por radio, prensa escrita y televisión, con pescaditos y gráficos, el gobierno anterior pretendió enfilar al país hacia la suscripción de la Convemar y ¡simplemente fracasó! Decían que aquella nos premunía de mejor base legal y demás expresiones usuales para orlar, como todo en Perú, el contrabando. Sin embargo, el entonces pretendiente presidencial Alan García advirtió que su partido no compartía en manera alguna semejante posición. Tan es así que, como se ha dicho, el contencioso en La Haya se hizo a posteriori sin la tan manida suscripción de la Convemar.
 
El país reaccionó con indignación. No bastó el alud de propaganda en los medios de comunicación. No hubo forma de persuadir a vastos sectores mayoritarios de las bondades, supuestas o reales, de la Convemar. ¿Qué pretenden ahora los mismos sectores majaderos y logreros al volver a la carga con la resobada cantinela?

Es imposible que tirios y troyanos dejen de contemplar un escenario externo encrespado en que otros países sí se mueven con activa dinámica y a diario. ¿Es que los burócratas pretenden anteponer sus intereses ocupacionales a los intereses nacionales del Perú entero? En momentos de guerra solo hay una palabra de orden: ¡unidad! Y la suma de todos constituye la garantía de una caminata serena y equilibrada por los escenarios en que se pelea. Hundir al país en discusiones sumamente ociosas es dividirlo y fragmentarlo con repercusiones que solo favorecerían a terceros. ¿O es aquello lo que pretenden los incordiantes inoportunos de adhesiones inútiles?

En fecha, algo lejana ya, el 7-3-2004, en el artículo Convención del Mar, Chile y delimitación marítima http://www.voltairenet.org/article120685.html, escribí lo siguiente y sobre una circunstancia casi calcada a la actual:

“Desde hace años venimos escuchando a unos contrabandistas que nos han dicho en todos los idiomas que la delimitación marítima con Chile requiere ‘necesariamente’ de la adhesión del Perú a la Convención del Mar. Y todo lleva a la conclusión de que no es así. Si hay que arreglar la frontera oceánica con el país del sur, debemos hacerlo con algún tratado o convenio bilateral, exclusivo, recíproco y equitativo. La superchería de la Convención del Mar merecerá otra discusión y otras consideraciones, pero para este particular de nuestra relación con Chile ¡no tiene la mínima importancia!

Por tanto, ¡se cae estrepitosa y calamitosamente! el tigre de papel que matrimoniaba delimitación marítima con Convención del Mar. ¡De ahora en adelante considerar siquiera esta posibilidad no es más que un timo o un engaño de esos que son tan comunes en la historia del Perú!

Y quienes han construido esta mentira como un argumento deben revisar muy bien lo que dicen, porque la realidad es más fuerte que las campañas que impulsa la fundación Ford y su ONG en el Perú y todos los lacayos que trabajan contra el país, su institucionalidad e historia. Que no se mencione a la Convención del Mar en declaraciones recientísimas demuestra, por lo menos, que a nadie interesa ese tratado para manejar lo que los chilenos consideran cerrado y los peruanos no, ¡de ninguna manera!”.

(*) Tomado de la web: http://www.voltairenet.org/article166699.html