¡Inexplicable omisión de candidatos!mapamar.jpg

por Herbert Mujica Rojas


¿Es el Perú una isla? No parece ser eso exacto. Limitamos con Chile, Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador. Y a lo largo de poco más de 2 mil kilómetros poseemos una extensa frontera con el Océano Pacífico. Es decir planteamiento tendrá que poseer elementos de análisis geopolítico y el mandatorio designio de qué hacer con nuestra privilegiada posición de país central en esta parte del mundo.

Un tema fundamental dominará las relaciones exteriores del próximo gobierno: el contencioso sobre límites marítimos a que hemos llevado a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Si ganamos, el intríngulis consistirá en la procura que el país del sur, experto en vaivenes e incumplimientos, honre el fallo. Si no es así, también hay que estabilizar la nave del Estado con respecto a esa opción.
 
En consecuencia, es claro e irrefutable que no hay política de soberanía nacional carente de soberanía popular, es decir con un pueblo adentrado en los motivos de sus causas y la compaginación con la historia, vínculo indisoluble e irrenunciable.
 
¿Tiene alguna justificación, entonces, la inexplicable omisión de los candidatos presidenciales ya públicamente anunciados, de no formular tesis u opiniones respecto a este tan álgido tema? La pusilanimidad no construye naciones, en cambio, sí apisona las claudicaciones más monstruosas. Perú necesita darse su propia respuesta, pendiente desde 1879 cuando Chile planteara y llevara a cabo una guerra de rapiña que, desde entonces, constituye la fractura psicológica nacional más importante de la República.
 
La omisión es cuasi simultánea y no se concibe a políticos dispuestos a emprender campaña electoral hablando de temas comunes y eludiendo el gran asunto político-jurídico en que toda la nación está comprometida para establecer los límites marítimos, aún pendientes, con Chile, reivindicar la parte invadida en el mar de Tacna y edificar la complementariedad con los del sur.
 
Candidatos hay capaces de mirar por encima de miopías vulgares y listas de lavandería que son las ofertas múltiples que se hacen a los pueblos desde las tarimas. Casi es regla que, una vez instalados en Palacio, todas y cada una de estas promesas caminan al desván del olvido. Postulantes hay a quienes sólo puede reputárseles ignorancia, desinterés e ineptitud manifiesta para pensar en términos geopolíticos, su estupidez es pública y notoria. No pasan de tecnócratas al servicio de quien mejor pague. Y si es dinero del imperio, mucho mejor.
 
Confío en que ningún candidato pretenda hilvanar excusas para arguir que “no se puede hablar de eso en público”. ¿No es acaso el juicio en La Haya un asunto de Estado y de conocimiento general? Así tendrá también que ser el resultado y por eso el pueblo peruano demanda estar enterado. Y de ese modo construir su respuesta con miras a la formación de un país capitán, con un pueblo militante y capaz de ejercer su dignidad votando en las urnas o marchando por las calles para botar a las malas autoridades.
 
 Escribí meses atrás, 8-5-2008, en ¿Gas para Chile? ¡Cómo no! Pero.............
http://www.voltairenet.org/article156970.html, las siguientes propuestas:
 
¿Gas para Chile? ¡Cómo no! Pero.............
 
Debemos alentar a los industriales chilenos a usar los próximos megapuertos de Callao y Marcona por sus mejores costos para llegar al Asia. La complementariedad peruano-chilena debe ser una realidad en todos los ámbitos de la actividad comercial, financiera y hasta cultural, de modo que los vecinos del sur aprehendan la inmensa variedad que informa al Perú desde hace miles de años y que antaño creara un bloque socio-geográfico que abarcaba entre sus límites, al sur, hasta el río Maule.
 
¿Gas para Chile? ¡Cómo no! Pero.............
 
En prueba de acérrima postura por la complementariedad, debe dejarse de lado la oprobiosa conducta de comprar historiadores, embajadores, el alquiler de mercenarios y provocadores que hacen tanto daño a los intereses geopolíticos de las naciones. Esos elementos nocivos deben ser extirpados de las cancillerías, de las FFAA y los servicios de Inteligencia tendrán que acompasarse al derrotero de progreso y creación genuina de los pueblos, declinando, de una buena vez, estas prácticas nocivas y perversas.
 
¿Gas para Chile? ¡Cómo no! Pero.............
 
Todo lo anterior supone, de modo irrecusable, que con el propósito demostrativo de buena voluntad, sincero afán de entendimiento e inequívoco sentimiento latinoamericanista, Chile debe obligarse a que en acto oficial gubernativo y con el asentimiento de sus Cámaras legislativas, pida disculpas, en nombre de su pueblo, al Perú, por la barbarie que desató a partir del 5 de abril de 1879 cuando, sin tener fronteras con nuestro país, declaró una guerra de rapiña que enajenó Tarapacá y por larguísimos años Arica y Tacna, llegándose de ese modo al Tratado del 3 de junio de 1929 y también por los abusos, exacciones, crímenes de toda índole que desató en el territorio peruano cuando la injustificable violencia de su ocupación entre 1881-1884. Es imprescindible, además, recordar cómo Chile, en 1995, en pleno conflicto del Cenepa entre Perú y Ecuador y siendo garante del Protocolo de 1942, vendió armas y suministros al país del norte, deshonrando flagrante y aviesamente la obligatoria neutralidad a que estaba obligada, hecho que los diarios chilenos, en múltiples oportunidades, han denunciado con pruebas jamás desmentidas. Este suceso se inscribe en la larga lista de irrespetos de Chile a Perú y sobre el que tampoco ha hecho lo único que el honor, la decencia y las ganas de vivir en paz, demandan: pedir excusas.”
 
El pueblo tiene que exigir definiciones valientes de sus candidatos. De lo contrario, sus dudas y cobardías ¡no merecen nuestros votos! Y el próximo gobierno tendrá a su cargo este ineludible tema con Chile. Y la historia necesita que Perú genere sus propias y magníficas respuestas en la lucha por un país libre, justo y culto.
 
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