Benedicto XVI inicia su viaje a Alemania subrayando el valor de la libertad y de la responsabilidad

El Santo Padre partió a las 8,15 del aeropuerto romano de Ciampino y tras dos horas y cuarto de vuelo aterrizó en el aeropuerto de Berlín/Tegel comenzando así su vigésimo primer viaje apostólico internacional y su primera visita de estado a Alemania.

A su llegada al aeropuerto  de Tegel, Benedicto XVI fue acogido con veintiún salvas de cañón, como prevé el protocolo de las visitas de Estado, mientras en las escalerillas del avión le esperaban el Presidente federal de Alemania Christian Wulff y la Cancillera federal , Angela Merkel. También estaban presentes el arzobispo de Berlín Rainer Maria Woelki y el presidente de la Conferencia Episcopal alemana y arzobispo de Freiburg im Breisgau , Robert Zollitsch..

Después de una breve pausa en la Sala de Honor del aeropuerto el Papa se trasladó en automóvil al castillo de Bellevue, residencia oficial del Presidente federal de Alemania donde tuvo lugar la ceremonia de bienvenida que tuvo lugar en los jardines del castillo.

"Aunque este viaje sea una visita oficial que fortalecerá las buenas relaciones entre la República Federal de Alemania y la Santa Sede -dijo el Papa en su discurso- no he venido aquí en primer lugar para lograr determinados objetivos políticos o económicos, como  justamente hacen otros hombres de estado, sino para encontrarme  con  la gente y hablar de Dios (...) Notamos hacia la religión una creciente indiferencia de la sociedad, que en sus decisiones, considera que la cuestión de la verdad es más bien un obstáculo, y concede, en cambio, prioridad  a las consideraciones utilitarias".

Sin embargo, prosiguió el pontífice "es necesaria  una base fundamental para nuestra convivencia, de los contrario, cada uno vive siguiendo su individualismo. La religión es una de las bases para la buena convivencia. "Al igual que la religión necesita a la  libertad,  la libertad necesita a la religión'. La frase del  gran obispo y reformador social, Wilhelm von Ketteler, del que este año se celebra el segundo centenario de su nacimiento siguen siendo actuales".

"La libertad necesita un ligamen  originario con una instancia  superior. El hecho de que haya valores que no son  absolutamente manipulables, es la verdadera garantía de esa libertad"  que "se desarrolla sólo en la responsabilidad ante  un bien mayor. Ese bien existe solamente para todos juntos (...) En la convivencia humana no hay libertad sin solidaridad (...) Esto se aplica no sólo a la esfera privada, sino también a toda la sociedad. De acuerdo con el principio de subsidiariedad, la sociedad debe  dar a las estructuras más pequeñas  un espacio adecuado para su desarrollo y, al mismo tiempo,  servir de apoyo para que un día puedan sostenerse solas".

"El castillo de Bellevue (...) con su ajetreado pasado es - como muchos edificios de esta  ciudad - un testimonio de la historia alemana. La mirada clara,  incluso si se trata de  las páginas oscuras del pasado, nos permite aprender de él   y recibir  impulsos  para el presente. La República Federal de Alemania se ha convertido en lo que es hoy  a través de la fuerza  de la libertad plasmada por la  responsabilidad ante Dios y de los unos frente  a los otros. Necesita  esta dinámica que abarca todos los ámbitos  del ser humano para seguir desarrollándose en las condiciones actuales. También la necesita un mundo que requiere  una profunda renovación cultural y el redescubrimiento de los valores fundamentales sobre los cuales construir un futuro mejor".

Finalizado su discurso el Papa mantuvo un coloquio privado con el presidente Wulff y sus familiares, acabado el cual se desplazó a la sede de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK) donde fue recibido por el arzobispo Robert Zollischt. En la biblioteca  de la DBK lo esperaba la Cancillera federal Angela Merkel con la que departió en privado; al coloquio se unieron más tarde el consorte y los colaboradores de la cancillera y, una vez acabado el encuentro, el Santo Padre se desplazó a pie al refectorio de la Academia Católica conde almorzó.