El capitán del Costa Concordia estaba de francachelacrucero costa concordia chimenea

El capitán del crucero Costa Concordia, que tras encallar dejó muertos y desaparecidos estos días, estaba de francachela  el día de la tragedia, según versiones de varios pasajeros.

 


 

El  capitán quiso hacer un “regalo” a dos integrantes de su tripulación, que consistía en el llamado inchino (reverencia) en italiano, que es acercar el inmenso crucero a la costa de la isla con las luces encendidas en la noche mientras suenan las sirenas de la nave para responder al saludo del pueblo.

Tievoli, que tenía que estar en su semana de descanso pero que el mucho trabajo se lo impidió, pensó que se trataba de una broma del capitán cuando este le dijo: “Ven a ver, Antonello, estamos sobre tu Giglio”.

Confirmaría esta versión el hecho de que unos minutos antes su hermana había anunciado en Facebook que el Concordia iba a pasar cercana a la costa de la isla.

Fue en la isla de Giglio donde el barco chocó por acercarse demasiado, por lo cual el capitán sería enteramente responsable por salir de la ruta establecida y por maniobrar sin tener en cuenta la roca donde golpeó al Costa Concordia.

Francachela

El capitán no sólo abandonó el barco, pese a que su compañía contactó con él y le exigió regresar para salvar a la gente que todavía estaba con vida en el crucero, sino que habría estado de francachela, bebiendo y con mujeres.

Según la jueza argentina Inés Lona, de 72 años, el capitán estaba esa noche “enfiestado” (de juerga). “Varios pasajeros dijeron que el capitán estaba muy enfiestado, con mujeres, tomando [alcohol]», afirmó la jueza de Mendoza. Ella se salvó tras nadar «entre 50 y 70 metros”, hasta llegar a la costa. Se tiró de la nave porque “se habían ido todos los botes. Éramos 80 personas abandonadas”, explicó, según difunden varios medios.

El español Juan Cevedo contó a Radio Caracol que vio al capitán en tierra cuando aún faltaba gente por salir del barco: "La gente se puso muy furiosa y lo tuvieron que esconder".