Bill Gates continúa interesado en sus vacunas pese a que con ellas causó parálisis a niños en varios países y fue corrido de países como la India
 
Cómo se ligan los intereses de dos multimillonarios de EE.UU., Donald Trump y Bill Gates, en torno a la trata de la vida humana mediante la COVID-19.
 
El presidente de EE.UU., Donald Trump, está tratando de salvar como sea su trayectoria política, amenazada seriamente por la rápida propagación de la pandemia de la COVID-19 en su país, de cara a las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre.
 
 
 Bill Gates feliz reunion Trump
Bill Gates sale de una reunión con el recién elegido presidente de EE.UU., Donald Trump, celebrada en la TorreTrump en Nueva York, 13 de diciembre de 2016.
 
EE.UU. vive una situación caótica como resultado de la lenta y confusa respuesta de la Casa Blanca a la rápida propagación de la cepa SARS-CoV-2 —el nuevo coronavirus que produce la enfermedad denominada COVID-19— entre la población, mientras los medios de comunicación locales ponen al día al mundo de los estragos que ha causado este virus letal y, con lujo de detalle publican  imágenes dantescas captadas en centros hospitalarios de los estados del país norteamericano.
 
Entre las imágenes, repetidas hasta la saciedad, se ven hospitales desprovistos de los Equipos de Protección Individual (EPI) y otros insumos que se requieren con carácter de urgencia para afrontar la masiva afluencia de pacientes en busca de alivio a la insuficiencia respiratoria que causa la infección pulmonar de la COVID-19. Esto, ha provocado una indignación generalizada entre la población estadounidense,sin importar su tolda política, que podría derivar en un debacle electoral para losrepublicanos al alejarse las posibilidades de su candidato, Trump, de seguir en la Casa Blanca en segundo mandato.
 
Trump cree que la economía es su as ganador para seguir en la Casa Blanca, por lo que no duda en aprovechar el colapso económico en EE.UU., causado por la propagación del virus letal, para intentar recuperar sureputación política, dañadapor su mala gestión de esta crisis sobrevenida.
 
Ante esta coyuntura y a fin de apuntalar sus aspiraciones electorales entre  quienes más sufren los efectos de sus imparables desaciertos durante esta crisis de la COVID-19, a Trump no se le ha ocurrido mejor idea que poner en marcha la económica,a pesar de las serias advertencias de que el distanciamiento social,decretado por la Casa Blanca, podría poner en peligro la vida de millones de ciudadanos en el país norteamericano.
 
La trata con la vida humanano tiene límites y de eso sabe muy bien el  cofundador de la compañía tecnológica estadounidense Microsoft, Bill Gates, que siendo un personaje muy próximo al núcleo duro del entramado empresarial de Trump, se ha embarcado en el juego peligroso de querer sacar una suculenta tajada de la crisis del coronavirus, pero de forma “altruista”, intentado hallar una“vacuna especial” capaz de contrarrestar la carga viral de la COVID-19.
 
Para tal empresa, el multimillonario Gates ha puesto su vasta fortuna a disposición de las investigaciones científicas en marcha en distintos laboratorios que buscan contrarreloj la preciada vacuna que salvaría a millones de personas contagiadas con esta plaga, pero que, a su vez, generarían miles de millones de dólares en ganancias para los benefactores “desinteresados”.
 
De hecho, Gates, preparando el terreno de su aterrizaje en el sector de la industria farmacéutica, ha venido advirtiendo a la opinión pública de que la vida humana no volvería a ser como era antes delbrote dela COVID-19 a no ser que se descubriera una cura para la dicha enfermedad.
 
Ante la eventualidad que los específicos laboratorios científicos, que recibieron fondos de la Fundación Bill & Melinda, encontraran la vacuna en tiempo récord y antes que otros centros de investigación alrededor del mundo pudieran hallarla, el propio Gates, un colaborador cercano del Dr. Anthony Faucci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU., se ha planteado la idea de implementar toda la logística necesaria para la venta exclusiva de esta hipotética vacuna, lo que significaría de hecho un caudal inimaginable de benéficos económicos para las arcas de la citada institución “caritativa”.
 
Respecto a este rédito económico, hay quienes cuestionan ¿qué tiene de malo que Gates se aproveche de la situación si con su vacuna puede salvar la vida humana de las garras del coronavirus?
 
Para responder a esta cuestión, se debe analizar las actividades de Gates y la institución que dirige, quesegún Robert F. Kennedy Jr., sobrino del expresidente de Estados Unidos John F. Kennedy, se fundó con el único objetivo de promover la anhelada maquinaria del comercio entorno a la industria de vacunas contra enfermedades pandémicas.
 
Kennedy Jr. sostiene que la Fundación Gates ofreció en su día unos 500 000 de dólares al Grupo Asesor Técnico Nacional de La India sobre Enfermedades Prevenibles por Vacunación (NTAGI, por sus siglas en inglés) a cambio de un simple control sobre su junta directiva.
 
Transcurrido un tiempo, NTAGI solicitó varios lotes de dosis de vacunas contra la poliomielitis a la Fundación Gates, y luego de haber realizado varias campañas de vacunación infantil contra la polio en este país asiático se aumentó dramáticamente el número de casos de individuos con parálisis medular desde 2017, añade el abogado Kennedy Jr.
 
Este lamentable suceso, agrega el letrado, llevó al Gobierno indio a solicitar a la Fundación Gates que abandonara y terminara sus actividades en el país.
 
En 2017, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que este aumento de la parálisis modular detectada en casi 70 por ciento de los menores indios fue causado por la masiva campaña de vacunación contra la poliomielitis, en la que se aplicaron vacunas administradas por la Fundación Bill Gates.
 
En 2010, el uso de fármacos antipalúdicos en África para prevenir o curar la malaria en los laboratorios afines al supuesto mecenas estadounidense, mató al menos 151 niños y dejó paralizado el sistema nervioso de otras 1050 personas.
 
Esta práctica de engendrar un fármaco de inmunización del organismo humano ante alguna cepa pandémica viene de lejos en la Fundación Gates, ya que en 2002, las compañías afiliadas a esta organización comenzaron una campaña de vacunación obligatoria contra la meningitis sobre miles de personas en el continente africano y como resultado provocaron una parálisis modular a docenas de niños vacunados.
 
Después de este escándalo, Bill Gates donó miles de millones de dólares a la OMS para que este ente desarrollara los lotes de vacunas según sus criterios, y es aquí donde hay quienes creen que el multimillonario controla desde lejos  a los miembros de esta organización.
 
Como ejemplo de este control remoto dictado desde la Fundación Gates, se puede mencionar una donación de 5 mil millones de dólares destinados a combatir cualquier tipo de enfermedad, solo unos 650 000 dólares se destinaron a proyectos de agua potable, nutrición y desarrollo económico, y la mayor partedel resto de este fondo se encauzó a los proyectos dirigidos a los fármacos antivíricos.
 
Bill Gates cree que la emergencia sanitaria global, causada por la letal cepa de la COVID-19, se descampará desapareciéndose una vez que la población mundial se vacune contra esta pestilente plaga, y Donald Trump, cree que su carta ganadora para volver a hacerse con la presidencia de EE.UU. pasa por reactivar la economía estadounidense con la esperanza de que los benéficos económicos obtenidos a partir de esta coyuntura por los diferentes sectores de la nación puedan retornar la confianza y sus perspectivas del futuro con un líder republicano como lo es el magnate neoyorquino en la Casa Blanca hasta 2024.
 
Entre la insistencia de Trump en reabrir las empresas estadounidenses y el regreso de las personas al trabajo y la insistencia de Bill Gates de que los ciudadanos se vean obligados a vacunarse contra la COVID-19, existe una estrecha conexión entre los dos personajes al perseguir ambos beneficios políticos y económicos en cuanto al comercio de la muerte.
 
Del mismo modo,este vínculo existente entre los intereses creados de la Fundación Gates y el Partido Republicano se hace aún más notoriosí uno se fija al respaldo público del senador republicano Lindsey Graham al propio Bill Gates para que este filántropo se postule a dirigir a la OMS, luego de que Washington retirara su contribución montaría a esta entidad so pretexto de su “mala gestión” ante la pandemia de la COVID-19.
 
Con información de Hispantv, 18.04.2020