El "Dalai Lama de la selva" ha hecho un llamamiento urgente a los gobiernos que asistirán a Río+20 para que ayuden a salvar a la tribu más amenazada de la Tierra presionando a Brasil para que prohíba la tala ilegal.

En un discurso previo a la conferencia de Naciones Unidas, el líder indígena Davi Kopenawa Yanomami, que goza de gran reconocimiento internacional, dijo que la única forma de garantizar la supervivencia de la tribu awá es reconocer sus derechos territoriales.

Describió a los awás como sus "hermanos", y dijo: "Los awás ven cómo su selva es talada a un ritmo mayor que la de cualquier otro pueblo indígena de la Amazonia. ¿Cuánto más va a esperar el Gobierno para tomar medidas para expulsar a los colonos, ganaderos y madereros ilegales y proteger debidamente su territorio?"

Davi alcanzó fama internacional después de liderar una larga campaña para salvar a su pueblo del exterminio.

El portavoz yanomami asistirá a la conferencia de Río, e instó a todos los participantes a "preguntarle a la presidenta de Brasil cuándo tomará medidas".

Hoy martes los awás han lanzado su propio vídeo para coincidir con Río+20. En él, hacen un llamamiento al Gobierno de Brasil para que detenga la deforestación ilegal.

En uno de los mensajes, Amiri, un hombre awá, dice: "También somos personas, no nos puede abandonar… Usted nos puede ayudar a expulsar a esa gente, los madereros. Puede expulsarlos y hacer que abandonen nuestra tierra".

La campaña de Survival para salvar a los awás llevó a uno de los fiscales del estado de Maranhão a ordenar que se abriera una investigación para descubrir a los responsables. Sin embargo, por el momento no hay muchos indicios de que los madereros ilegales hayan sido llamados a rendir cuentas.

Marta Azevedo, la nueva presidenta del Departamento de Asuntos Indígenas de Brasil (FUNAI), ha reconocido la "extrema vulnerabilidad" de la tierra en un viaje reciente a Maranhão. También ha dicho que la región es una de sus más altas prioridades.

El director de Survival International, Stephen Corry, ha declarado hoy: "Si algo aprendimos de la Cumbre de la Tierra de 1992 es que las promesas bien intencionadas no tienen ningún valor si no van acompañadas de acciones concretas. Las autoridades brasileñas deben cumplir con su palabra: si no se protege la tierra de los awás, no existirán dentro de veinte años".