La doble medida del presidente García sobre Fortunato Canáan


Por Juan Sheput


Dice el presidente García que es un error de Jorge del Castillo haber asistido a la suite de Canáan. ¿Habría sido mejor que las conversaciones hubieran sido en la presidencia del consejo de ministros o, mejor aún, en Palacio de Gobierno? No logramos entender al doctor García, que pareciera confunde los planos. El problema, señor presidente, no es dónde se habla sino qué es lo que se habla. Es un asunto que tiene que ver, también, con ética y moral y, por tratarse de funcionarios públicos, corrección en el manejo de los asuntos de Estado.

 

Asimismo el presidente dice, refiriéndose a Del Castillo, que la mujer del César no sólo tiene que serlo sino parecerlo. Nos preguntamos nuevamente ¿le habrá dicho lo mismo a sus secretarios personales, Mirtha Cunza y Luis Nava que acudían a los llamados de Canáan?

Hay muchas cosas confusas en este tema. Es el escaparate de un sistema que tiene que ser desterrado del Perú. Un sistema que tolera lobbistas disfrazados de políticos, que tiene en algunos periodistas a manejadores de imagen y encubridores de corruptos, que es impulsado por malos empresarios que permanecen en silencio y una socidad embrutecida por medios de comunicación que han eliminado la reflexión y debate de sus pantallas.

El asunto es muy grave, y ciertamente la verdad no saldrá a flote hasta dentro de un tiempo.

Finalmente el doctor García reclama celeridad a la justicia. Él podría haber impulsado la mayor eficacia ¿cómo? asistiendo al llamado de los jueces encargados para declarar como persona afectada. Pero no lo hizo, se inhibió. Esta actitud demuestra que una cosa es el discurso y otra, muy distinta los hechos.