Cancún: El gran escape, Bolivia y los “wikileaks”

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Por Humberto Campodónico

Estamos todos muy contentos aunque no logramos casi nada, porque Cancún pudo terminar mucho peor que Copenhague.

Este fue el sentimiento de muchos de los representantes de los Países en Desarrollo (PED) sobre el resultado de la Cumbre del Cambio Climático de las Naciones Unidas que culminó sus trabajos el viernes pasado. La cuestión de fondo era fijar nuevas metas de reducción de emisiones de gases de “efecto invernadero” que sustituyan a las del Protocolo de Kyoto de 1997, que tienen vigencia solo hasta el 2012.

Pero sucede que muchos países grandes (industrializados y “emergentes”) ya no quieren comprometerse a nuevas metas vinculantes, es decir, que puedan ser monitoreadas por la Convención del Cambio Climático (de hecho, China y EE. UU. nunca entraron a Kyoto). Aceptan fijar metas de reducción de gases, pero el control sobre su cumplimiento, monitoreo y responsabilidad lo haría cada país y ya no de la Convención de Naciones Unidas.

Debido a la presión de “los grandes” se “pateó el problema para adelante” a la próxima Cumbre de Sudáfrica en diciembre del 2011. Así, países le han dado otra vuelta de tuerca a la táctica del “gran escape” de las metas vinculantes. De su lado, los PED consideran “un logro” que el Protocolo de Kyoto aún no haya ha muerto “oficialmente”.

Pero sí se han introducido nuevas disciplinas para los PED, que ahora están obligados a desarrollar planes y metas para “mitigar” los efectos del cambio climático.

Dice Martin Khor, del South Centre: “Estos informes van a ser sometidos a un examen detallado de mediciones, reportes y verificaciones (MRV) y también serán sujetos a consultas internacionales y análisis (ICA, por sus siglas en inglés). Los PED están preocupados ya que para implementar estas obligaciones se necesitan expertos así como el desarrollo de nuevas habilidades, lo que cuesta mucho dinero” (Red del Tercer Mundo, Reporte de Cancún # 20, www.twnside.org.sg). Aquí no hay escape.

Por el lado de los logros, la Conferencia de Cancún estableció un nuevo Fondo Verde del Clima para los países en desarrollo desde el 2020. Se dice que serán US$ 100,000 millones, pero el monto será decidido por un Comité. También se logró que este fondo sea adicional a los US$ 30,000 millones aprobados en Copenhague.

Pero ha sido aquí donde han entrado a tallar los “wikileaks”, pues se ha revelado que EE. UU. ha usado sus influencias para “jalar” a sus posiciones a países pequeños. Uno de los “wikileaks” revela una conversación en enero del 2010 entre el embajador de Islas Maldivas en EE. UU., Abdul Ghafoor Mohamed, con Jonathan Pershing, enviado especial de EE. UU. sobre el cambio climático. Abdul Ghafoor pide US$ 50 millones para proteger a Maldivas del aumento del nivel del mar.

La cuestión es que Islas Maldivas era, hasta antes de la Conferencia de Copenhague de diciembre del 2009, uno de los más fuertes críticos a la política de los países desarrollados. Pero finalmente suscribieron Copenhague. Entonces, ¿es que Abdul estaba buscando que le paguen el favor? ¿No habrá muchos cables más que nos podrían revelar los entretelones (quizá podridos) de lo sucedido en Cancún?

Para terminar, 2 cosas. Una, que diferentes grupos de científicos nos dicen que el mundo está “en carrera” de un aumento de temperatura de 3 a 5 grados en los próximos 40 a 50 años, lo que sería una catástrofe.

Dos, que Bolivia fue el único país que denunció el acuerdo (porque “abre las puertas” a que se sustituya en un futuro el Protocolo de Kioto)  y dijo que no lo firmaría lo que, en los hechos, impedía el consenso para adoptar la Declaración de Cancún. Dice el embajador Pablo Solón, por tanto, que la adopción de la Declaración viola los principios de la ONU. Y que Bolivia irá hasta el Tribunal de La Haya para denunciar esta violación del Reglamento de las Naciones Unidas.

O sea que Bolivia está tratando de evitar el “gran escape”. ¿Lo logrará?

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