El año nuevo económico en EE. UU.


Por Humberto Campodónico


El hecho básico de la actual situación económica es simple: lo que hacía crecer a la economía de EE. UU. antes de la crisis fue una burbuja inmobiliaria insostenible, que alimentó un “boom” del consumo. En efecto, si bien la tasa de ahorro de los hogares de EE. UU. cayó a cero, estos mismos hogares pudieron capear la situación porque tenían un activo —una casa— cuyo valor podía crecer casi sin límites. Al estallar la burbuja, el valor de sus activos —sus casas— se ha reducido enormemente, si es que no se ha destruido.


Sería un error no reconocer que hubo una burbuja y alentar a los hogares para que consuman, como si el valor de sus casas y de sus activos pudiera volver a los niveles que tenían cuando se inflaba la “burbuja”. Por eso el consumo privado, cerca del 70% del PBI de EE. UU., será inevitablemente más débil que antes de la crisis.

A esto se agrega que el paquete de estímulo económico de febrero, si bien está funcionando, no fue diseñado para maximizar la creación de empleos. Si no se toman medidas, podemos entrar a un círculo vicioso: el desempleo contribuirá a una débil reactivación del consumo, y de la economía; habrá una mayor cantidad de hipotecas impagas y aumentarán las malas deudas, lo que disminuirá la demanda, lo que posiblemente desemboque en más —ciertamente no menos— desempleo.
En los próximos dos años las perspectivas de la economía de EE. UU. van a estar marcadas por la complejidad de la crisis actual, que es una mezcla de crisis económica y financiera. De su lado, la crisis económica tiene al menos 3 componentes: a) un ajuste de inventarios (las empresas tenían inventarios altos, que se han estado vendiendo, lo que ha hecho disminuir la producción); b) un “ajuste” en el sector vivienda; y c) una reestructuración de largo plazo, en la que estamos pasando de una economía manufacturera a una de servicios.

Mucho antes de la crisis se sabía que había desbalances económicos globales, entre ellos que EE. UU. estaba viviendo por encima de sus medios, con enormes déficits en la cuenta corriente de la balanza de pagos. Existía, también, la preocupación por una “solución desordenada”. Eso no sucedió y no fue la causa de la actual crisis. Pero podría ser la causa de la siguiente.

Para solucionar ese “desbalance” se le ha puesto mucha presión a China para que revalúe el yuan y aumente su consumo interno para que disminuyan sus exportaciones y aumenten sus importaciones. Debemos estar conscientes, sin embargo, de que esto va a tener un efecto limitado en nuestra balanza comercial porque buena parte del consumo chino se dedicará a mejorar sus condiciones de educación y salud. Por tanto, la preocupación central debe ser poner nuestra propia casa en orden y no pensar en un “resultado mágico” que corrija los desbalances globales.

El rebote económico de estos meses es, en gran medida, la respuesta a la enorme reducción de los inventarios de las empresas, mezclado con el impacto del Programa de Estímulo. Pero el sector inmobiliario no se ha recuperado y pasará algún tiempo antes de que ello ocurra; no solo eso, muchos piensan que los problemas del sector recién están comenzando. Además, muchos de los empleos que se han perdido en el sector manufacturero ya no van a regresar (es el caso de los 41,000 empleos perdidos en ese sector en noviembre). En síntesis, la crisis económica está lejos de haber terminado.

(Todas las citas provienen del testimonio de Joseph Stiglitz el 10 de diciembre de 2009 ante el Comité Económico Conjunto del Congreso de EE. UU., http://jec.senate.gov).

Nota: En nuestro artículo del 01/01/2010 “Por qué cayeron los salarios”, en el cuarto párrafo debe decir: “Sin embargo, con la nueva metodología del INEI, la tendencia de la disminución de la participación salarial siguió a la baja, incluso del 2002 al 2008, años de crecimiento, mientras que la participación de las utilidades aumentó. Estas tendencias más recientes las hemos analizado en nuestros artículos sobre la ‘boca del cocodrilo’”.

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