Pañales energéticos

Por Humberto Campodónico

Buenos Aires. Hay varias cosas importantes que se han discutido en el III Encuentro Latinoamericano de Economía de la Energía (ELAEE), que terminó ayer. La primera es que los tópicos que preocupan a los especialistas de Europa y los EE. UU. aún están en pañales en América Latina.

 

Así, un experto de la Universidad de Berlín está preocupado en armar un “sistema inteligente” (smart grid) que permita tomar en cuenta que la producción de energía solar y eólica (viento) no es constante como la que proviene de las hidroeléctricas o las térmicas. Por tanto, de un lado, hay que diseñar tecnologías para “guardar” la energía que no se usa en el momento de su producción y, de otro, el sistema de distribución de energía tiene que ser lo suficientemente flexible para incorporarlas de todas maneras.

De otro lado, un experto de California dijo que allá se acaba de pasar una ley que prevé que de aquí al 2030 los hogares tienen que dejar de ser “tomadores de energía” para que, poco a poco, sean proveedores de energía. Lo pueden lograr poniendo paneles solares y contribuyendo a la energía eólica.
Hay otros dos temas, conocidos en la Región, pero aún poco aplicados. Uno es la eficiencia energética, que incide en un menor consumo de energía para hacer lo mismo que se hace hoy. El punto de partida es que algunas políticas de eficiencia energética no cuestan nada (puro ahorro) y otras necesitan un salto de calidad tecnológica, cuya inversión está plenamente justificada.

El otro tema son las energías renovables, de las cuales ya mencionamos a la energía solar y eólica, pero que también comprenden a la biomasa y los biocombustibles. En cuanto a estos últimos, preocupa el uso de la tierra para los cultivos de azúcar para etanol (Brasil, Colombia y Perú) y de soya para el biodiesel (sobre todo, Argentina). En la soya la ecuación energética es pobre, pues para producirla se necesita una cantidad de energía (que emite gases de efecto invernadero) casi tan grande como las que emiten los hidrocarburos.

En cuanto al consumo futuro de combustibles fósiles los pronósticos dicen que en el 2030 éstos seguirán representando más de los 2/3 del total (aunque el consumo de gas sobrepasa al petróleo). Lo bueno es que la hidroenergía aumenta del 8 al 17% (aunque habría que ver qué centrales son esas).

André Ghirardi, alto funcionario de Petrobrás, dijo que ya la empresa es un actor de primera línea mundial. Para muestra un solo botón: en el 2010 la empresa invirtió US$ 45,000 millones (más que toda la inversión anual peruana, privada y pública). También dijo que, como Petrobrás descubrió los mega-campos del Pre-Sal, tendrá una participación privilegiada: el capital nacional tiene mejor trato que el extranjero.

También se constató el aumento de las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) de Argentina, Brasil, Chile, México y República Dominicana. Para los tres primeros el precio varía entre US$ 10 y 13 por millón de BTU, mientras que los dos últimos tienen un precio mucho más barato pues giran con el Henry Hub de EEUU, que está en US$ 4 por millón de BTU. ¿Por qué? Porque en EEUU ha aumentado la oferta debido al gas esquisto.

El Perú es el único exportador de GNL de América del Sur, “título” que no debiera alegrar a nadie, porque, de un lado, el 80% se dirigirá a México (o sea, a precios ínfimos) y, de otro, porque esa exportación se hace desabasteciendo al mercado interno porque se han comprometido las reservas del Lote 88.  De Ripley, dijeron muchos, aunque otros manifestaron que eso es lo que pasa cuando no hay un Plan Energético de Largo Plazo, lo que deja a las empresas privadas en su garbanzal.

Se constató que la integración energética regional no anda bien pues los países priorizan lo nacional sin ver las posibilidades de ahorro y de rebaja de precios que significa ver el bosque. Una última cuestión: la poca presencia de los países andinos, algo que debiera revertirse en la IV Reunión de la ELAEE, a celebrarse en Montevideo en el 2013.

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