“hubo interesados... llegando”

En la columna de Cecilia Blume, “Al toro por las astas”, en el diario Correo del 5 de abril de 2009, con el título “OJO: No todos los bonos son iguales”, se lee:

LIMA | El miércoles pasado el Perú salió a los mercados internacionales a colocar 1,000 millones de dólares en una exitosa operación donde hubo interesados por el papel peruano llegando a solicitar 5 veces más de lo que finalmente ofertamos. Esta es la mayor demanda que ha existido para un papel peruano. Es un bono global con vencimiento a diez años, en el 2019 y el cupón del bono fue fijado en 7.125% y su precio ascendió a 99.50%. El dinero producto de esta emisión sería usado para el presupuesto del 2010.     

“Al promediar el mediodía”

En el diario Perú.21 del 28 de marzo de 2009 se lee en la sección “Sociedad”, en el artículo “Fuga de químico deja ocho afectados en Surquillo”:

Al promediar el mediodía, el químico fue disipado por los brigadistas que emplearon chorros de agua. Las ocho personas afectadas, entre trabajadores de Repsol, vecinos y bomberos, fueron inicialmente aisladas.


En el diario Correo, en el editorial de Aldo Mariátegui del 22 de marzo de 2009, con el título “¿Otro abrazo de Charaña?”, se lee:

Tampoco sería sorprendente que Chile intente otra vez poner a Ecuador en contra nuestra, diciéndoles que si la tesis peruana triunfa aquí, es muy posible que luego desconozcamos la frontera marítima norteña.

“mercados domésticos”

En el diario La República del 8 de marzo de 2009, en el artículo “El tren del desarrollo” de Federico Salazar se lee:

Una pieza clave de ese atractivo está en la integración de los mercados domésticos. Nuestro subdesarrollo vial atenta contra estas posibilidades de expansión.

“nos ha constatado”

En el diario Perú.21 del 8 de marzo de 2009, en el editorial de Fritz Du Bois, con el título “Donde el diablo perdió el poncho” se lee:

No hay forma de que un país se desarrolle si es que no está integrado a través de carreteras y caminos adecuados. No es sorpresa, por tanto, que todos los gobiernos, sin excepción, traten de mostrar la inversión en obra pública como el gran logro de su gestión. Pero, esta semana, la desgracia ocurrida en el poblado minero de Winchumayo nos ha constatado la cruda realidad del fracaso estatal en esa labor, ya que se sigue manteniendo totalmente aislado a un segmento importante de nuestra población.

 

“la guerra han acaparado”

En la página a14 de El Comercio de Lima, del 1.o de marzo de 2009, Marienella Ortiz escribe:

“La guerra mediática entre el Gobierno y los industriales por los precios de la leche evaporada y los aceites comestibles han acaparado todos los titulares en los medios de comunicación.”

“De otro parte”

En el diario Correo del 20 de febrero de 2009, en el editorial de Aldo Mariátegui, con el título “Un toro muy bravo”, se lee:

Puesto difícil, con "getta" (mala suerte en italiano), este que asume Cabanillas. A nadie durante este gobierno le ha ido bien allí. Por un lado, el país tiene una calle difícil, con sindicalistas rojos fregados, oenegeístas extremistas en el campo, invasiones, cortes de carreteras, crimen y supernarcos. De otro parte, existe una "caviarada" hipercrítica, cuyos representantes se creen unos genios en la materia, lo que es irónico, pues su máximo gurú es el ex ministro toledista Rospigliosi, protagonista de las debacles evitables y cantadas del "Arequipazo" e Ilave. Pero como es liso y telegénico, lo vemos pontificar muy conchudamente por tv. También las ONG caviares de DD.HH. meterán su cuchara, con el IDL metiendo chismes y Aprodeh obstaculizando. Y se volverá a acusar al APRA de querer controlar todo con este ministerio, amén de que Cabanillas no es precisamente "Miss Simpatía" (ni en su propio partido, donde los castillistas la detestan). Así que los cuchillos andarán filudos.

“temas que podrían deteriorarse”

En el diario Perú.21 del 12 de febrero de 2009, en el editorial de Fritz Du Bois, con el título “Quien mucho abarca poco aprieta”, se lee:

Usualmente, en los balances que presentan las empresas anualmente, las notas de los auditores externos tienden a ser la lectura más interesante. En ellas, uno encuentra tanto recomendaciones puntuales como señales de alerta sobre temas que podrían deteriorarse. En esencia, esas notas reflejan la contribución que puede hacer a una empresa un buen auditor.

“amén que”

En el diario Correo del 3 de febrero de 2009, en el editorial de Aldo Mariátegui, con el título “Menage a trois económico”, se lee:

Elmer Cuba coincide al 90%, pero piensa que se deben guardar bazas, pues teme que la crisis sea más larga y ya no tengamos balas si ésta se prolonga en el mundo más allá del 2010. La crítica que se le hace a su gradualismo es que precisamente los recursos acumulados no funcionan frente a una recesión si es que los usas muy tarde; metes plata y ya ni se nota, ya el tigre te devorará por más bala que le metas. Ya las expectativas de productores y consumidores estarían todas negativas y nadie gastaría o invertiría, tal como le sucedió al ministro Joy Way con su asesor Carlos Paredes en 1999, pues el fuerte incremento en el gasto público que éstos hicieron (se quemaron todo lo que quedaba de las privatizaciones) en el verano de ese año lo debió haber hecho su antecesor Baca en noviembre de 1998 a más tardar (amén que Baca rompió la cadena de pagos con su anuncio de que no habría redescuentos y Paredes disparó una devaluación letal con unos comentarios inoportunos con los banqueros).

“todo eso, decía, convierten”

En el diario La Primera del 31 de enero de 2009, en la columna de César Hildebrandt, con el título “Chumpitaz o la perfección”, se lee:

Perder todos y cada uno de los partidos, hacer el ridículo en cada minuto de los muchos que nos desgraciaron, ordenar los cambios que sólo el cerebro de un canguro con la cabeza masacrada podía concebir, obtener la compasión unánime de todos los rivales y el asco profundo de todos los árbitros, separar cada línea del equipo para incomunicarlo, envilecer el concepto mismo del fútbol como juego colectivo, proponer la debilidad defensiva como un don fatalista y la esterilidad del ataque como una flamante virtud, todo eso, decía, convierten a Tito Chumpitaz en el Osama Bin Laden del malogro.