RSE en América latina: cuestión moral y empresarial

Diferentes partes del mundo tienen un concepto diferente de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). En EE.UU., casi siempre es sinónimo de filantropía empresarial; en Europa, está más ligada al grado de responsabilidad social de gestión en el día a día.

¿Y en América Latina? Las expectativas en la región son más altas. Las multinacionales locales, así como los gobiernos y el público en general, ven en la RSC una forma de reducir la pobreza y de hacer frente a otras cuestiones sociales urgentes de la región. Además de eso, también la consideran un medio de mejorar la sostenibilidad de las empresas, (Casanova, Insead, 2011).

Empresas que destacan en RSC

Una de las empresas líderes de RSC es la brasileña Petrobras, que se comprometió desde el principio con el Gobierno brasileño en el PLAN de „Fome Zero‟ (www.fomezero.gov.br), que incluye varios programas como „Bolsa Familia‟.

Gracias a éste último, 11 millones de familias reciben unos US$ 44 al mes, a cambio de que los hijos vayan a la escuela y se hagan revisiones sanitarias periódi-cas. El programa, creado en 2003, tiene como objetivo erradicar el hambre y la extrema pobreza. Pe-trobras colabora con las organizaciones no gubernamentales en todos los ámbitos educativos, de sa-lud, de vivienda, de mejora de condiciones de vida en las favelas (barrios marginales en zonas urbanas).

La empresa cementera mexicana Cemex, por ejemplo, lanzó hace diez años 'Patrimonio Hoy, crece tu casa y tú', una iniciativa que combina la concesión de microcréditos a familias de bajos ingresos para que hagan reformas en sus hogares y, a la vez, les proporciona orientación gratuita y materiales de construcción a precios fijos.

La orientación la hacen empleados de Cemex de forma voluntaria. Casi 200 mil familias han recibido un total de US$ 70 millones en préstamos. Con ello, la empresa ayuda a reducir el déficit de viviendas (estimado en unos 4 millones), que afecta a uno de cada cuatro mexicanos.

Empresas extranjeras en RSC

A menudo las multinacionales occidentales inician sus políticas de RSC en sus países de origen y sola-mente en una segunda fase las extienden fuera de sus fronteras, en sus filiales en África o Latinoamérica. Cada país tiene una idiosincrasia diferente y es lógico este proceso de adaptación.

Sin embargo, la sociedad juzga a las empresas de forma global. Shell es una de las empresas mejor evaluada por las agencias calificadoras de RSC. Sin embargo, la prensa subraya las consecuencias medioambientales de su filial en Nigeria y es ahí donde se pone en juego su imagen.

Desde su origen, la visión de fundadores de las empresas latinoamericanas fue de compromiso con el desarrollo de las economías locales. Querían, y de hecho lo lograron, contribuir al avance tecnológico de sus países y, al mismo tiempo, mejorar la situación de los más desfavorecidos

Las empresas, a menudo, necesitan establecer sus propios centros educativos para paliar las deficiencias de la educación básica y la técnica. La competición por obra de mano barata y sin cualificar se perdió hace tiempo con China e India. Por eso, para que la región sea competitiva necesita mano de obra cualificada que contribuya a la innovación y al desarrollo.
RSC, pobreza y desigualdad.

En este momento los problemas sociales son una preocupación de todos los Gobiernos de la región. Desde „Oportunidades‟ (en México), hasta „Bolsa Familia‟ (en Brasil) todos los países tienen programas de ayuda a los más desfavorecidos. „Oportunidades‟ es un programa similar a Bolsa Familia, en ambos casos el subsidio se concede a la mujer, que actúa como cabeza de familia. Definitivamente, las empresas como ciudadanos deben implicarse en la solución a los graves problemas que necesitan la colaboración de todos los agentes sociales para lograrlo.