Como siempre ha sido, a los Estados Unidos no le interesa la población de América Latina, sino sus recursos. Recordemos que colocó a la región como prioridad secundaria para el bienestar humano, prefiriendo a Europa, Israel. Pero ahora una generala de ese país habla con todo descaro, casi como si esos recursos perteneciesen a los EE. UU.

 

Laura Richardson

 

En una entrevista para Atlantic Council, la generala Laura Richardson, jefa del Comando Sur estadounidense,  habló de la riqueza de recursos naturales de América Latina y cómo éstos son un asunto de “seguridad nacional” para su país, en su juego contras sus adversarios geopolíticos, China y Rusia.

“¿Por qué es importante esta región? Con todos sus ricos recursos y elementos de tierras raras, está el triángulo de litio, que hoy en día es necesario para la tecnología. El 60 % del litio del mundo se encuentra en el triángulo de litio: Argentina, Bolivia, Chile” dijo.

“Las reservas de petróleo más grandes, incluidas las de crudo ligero y dulce, descubierto frente a Guyana hace más de un año. Tienen los recursos de Venezuela también, con petróleo, cobre, oro”, señaló y hasta fijó su codicia en el Amazonas como “los pulmones del mundo”. “Tenemos el 31 % del agua dulce del mundo en esta región”, manifestó.

Aseguró que a los EE. UU. le queda mucho por hacer, esta región importa porque “tiene mucho que ver con la seguridad nacional y tenemos que empezar nuestro juego”, puntualizó, refiriéndose a su disputa geopolítica que mantiene con China y en menor medida Rusia, por estos recursos.

Nótese que dijo “empezar”, pues a fuerza de dedicarse en alma y cuerpo a Israel, Oriente Medio, Europa, China (y en menor proporción Rusia) ha expandido sus intereses en América Latina, que ha recibido sus inversiones, las cuales, a diferencia de los Estados Unidos, no vienen con amenazas ni chantajes, ni a querer recursos a precios de regalo, como a veces hacen las empresas de los EE. UU. avaladas por su gobierno. Así que recién despiertan los estadounidenses cuando su poderío está en decadencia.

Pese a todo, habla como si esos recursos fuesen de su país, al decir “tenemos”, como si se tratara una región para saquear como Irak. No sería de extrañar que algo así suceda por ejemplo con un país como Venezuela, pues los EE. UU. nunca buscó una relación de cooperación franca y sin condicionamientos ni fines oscuros. Recordemos por ejemplo su “ayuda” alimentaria que recibió señalamientos de contener sustancias esterilizantes.